Por José Dionisio Solórzano
Era el décimo salto entre Patrick Day y Charles Conweel, sucedió un
hecho que primero maravilló a todos y después preocupó a quienes estaban en
ambas esquinas, entre el público y en las salas de monitoreo del combate.
Conwell lanzó unos duros golpes sobre la humanidad de Day, éste
tambaleó hasta que su rival le atinó un contundente golpe con su puño derecho
en la parte posterior de la oreja. Apenas estaba comenzando el asalto.
Day cayó y su nunca le estrelló contra la lona; el réferi intervino,
el público gritó y Conwell reaccionó feliz ante su victoria tras aquel nocaut
fulminante.
No obstante, la euforia pasó a ser preocupación para todo el mundo,
profesionales del boxeo, medios de comunicación y espectadoras. Patrick Day, de
unos 27 años, tuvo que ser trasladado de emergencia al hospital y sometido a
una cirugía cerebral.
El Wintrust Arena de Chicago cayó en una sensación de incredulidad y desasosiego.
La pelea en la categoría superwelter no terminó como todos hubiésemos esperado.
El púgil norteamericano fue internado en el Northwestern Memorial Hospital y donde aún
permanece inducido en un coma, tras el devastador golpe de su oponente.
Periodistas, crónicas de boxeo y fanáticos esperamos la posición de la
promotora Matchroom Boxing, la cual no ha proporcionado información más
actualizada, por lo menos hasta el momento de la redacción de esta columna,
sobre el estado de Day.
El vencedor, Conwell, quien viene de disputar los Juegos Olímpicos de
Río 2016, manifestó a través de su cuenta en Twitter varios mensajes destinados
a su rival, pidiéndole a sus seguidores que rezarán por Day.
Ahora bien, muchos deportes constituyen riesgos. El béisbol, el
baloncesto, el futbol, futbol americano, rugby, hasta el críquet, todos pueden engendrar
situaciones penosas como ésta, incluso los clavadistas olímpicos, por lo tanto
mi llamado es que, todos aquellos que quieren formarse en el mundo del boxeo,
no vean este suceso aislado como un motivo para abandonar sus sueños, sigan
adelante, conquisten los cuadriláteros.
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